Imagen portada

Imagen portada

lunes, 16 de agosto de 2010



Sentimos los latidos del corazón en cada herida
que sufrimos, pero cuando la herida está en el corazón, sentimos el dolor en todo el cuerpo.

domingo, 15 de agosto de 2010

Y ¿por qué no?

Nada mejor que dibujar sin saber lo que dibujas.. sin pensar, sin tiempo y sin luz...
Nada mejor que dibujar escuchando música, imaginando que viene un vampiro.. con nombre conocido, con ojos pardos, con labios carnosos, moreno...
Nada mejor que perder el tiempo de esta manera.. sin tiempo, con ganas, imaginación y buen humor...
Nada mejor que ser yo, solo yo.. dibujando y escribiendo, cansada y con los ojos llorosos.. esperando que la noche se vuelva más oscura, que ni un rayo de Sol aclare el cielo, que todo sea oscuridad y termine un nuevo día.. y otro y otro y otro y otro y otro.. hasta que él vuelva a mi ventana y me observe mientras escribo, mientras leo.. porque nunca estará aquí conmigo, porque no es real, ¡no es real! está dentro de mí, en mi imaginación, en mi mente...
A veces creo escucharle.. sus pasos, su respiración, sus latidos.. incluso siento su presencia entre las sombras, siempre oculto.. en los tejados, en cada rincón poco iluminado.. donde habita el olvido.
A veces creo que me estoy volviendo loca, pero entonces pienso en todas esas veces que nos sentimos observados y aparentemente no hay nadie alrededor.. no importa que haya luz u oscuridad.. esa sensación no desaparece aunque nos concienciemos de que no hay nadie cerca.
Y este sentimiento se lo transmitimos a otros y nos toman por locos, pero en realidad, ellos también lo sienten y no le buscan explicación fantasiosa.. pero eso sí, los raros somos los que nos imaginamos la vida de otra manera, mucho más mágica y divertida.
¿Por qué no podemos inventarnos estas cosas? ¿por qué no puedo pensar que el mundo no es tan egoísta y es un poco más mágico, más “humano”? ¿por qué lo que se sale de lo normal, lo diferente es lo “raro”?
Hay cosas que nunca entenderé del todo, pero todos conocemos las respuestas a estas preguntas.
Mientras tanto, yo seguiré soñando despierta y creándome mil y una historias distintas.

viernes, 13 de agosto de 2010

[Tengo ganas de saltar]


[No sale el Sol]

[Quiero jugar al frontennis]

[Me siento bien]

[Quizás llueva]

[¿Dónde estás?]

[No logro verte...]

[Solo me quedan 68 páginas]

jueves, 12 de agosto de 2010

Símil de la Vida y la Habitación de una adolescente

En los momentos menos oportunos se llena mi cabeza de frases estupendas o de historias que realmente valen la pena.. pero siempre me sorprenden cuando no tengo ni boli ni papel, y mi memoria no es suficiente para grabar lo más importante. Esto es lo que me ha pasado con esta comparación, pero si una vez se me ocurrió escribir sobre esto, aún puedo intentarlo.
Aun recuerdo cuando me pusieron la habitación nueva. Hasta ese momento la compartía.
Nada mas verla me encantó, me costó acostumbrarme a ella, era demasiado grande.
Al principio no sabía como iba a poder llenar todos los cajones y las estanterías, pero con el tiempo se iban llenando solos. De hecho, ahora me falta sitio por todas partes.
Comparo la vida con la habitación porque una habitación de una adolescente es como la vida misma. Porque cuando tenemos algo nuevo tendemos a personalizarlo, a hacerlo nuestro, a invadir todas las paredes con posters, fotos, dibujos.. Porque una habitación propia e individual es donde guardamos toda nuestra intimidad, donde nos sentimos seguros, donde somos nosotros mismos y donde podemos hacer todo lo que nos apetece. Además, la guardamos con mucho recelo para que los demás no descubran nuestros secretos. Es lo que pasa con nuestra vida, guardamos los secretos que no queremos contar y solo los compartimos con quien nos inspira confianza.
Poco a poco vamos llenando los cajones de nuestra vida con historias nuevas y cuando no caben más y estamos saturados, tiramos o eliminamos lo que ya no utilizamos. No solo llenamos los huecos con nuestras cosas, también hay sitio para cada persona que conocemos a lo largo de nuestra vida, y a veces, necesitamos vaciarlos para poder pasar página. Esos huecos vacíos los vamos inflando de nuevas historias, que en un futuro también tiraremos porque las personas somos dinámicas y cambiamos a medida que vamos madurando.
En realidad, mi habitación y mi cabeza son muy parecidas. Aparentemente, ambas están ordenadas a primera vista, las estanterías, el escritorio, la cama, los pilares básicos de mi vida.. pero dentro de los cajones y en el armario hay un caos absoluto casi impenetrable. Se puede decir que mi habitación y mi vida son prácticamente las mismas, puesto que contienen todo lo necesario para ser yo misma.

Destornillador de luna naranja

A la luz de la luna, tumbada sobre el suelo del frontón bajo un cielo estrellado, estaba ella.
No se imaginaba que de un momento a otro su vida cambiaría tras un deseo rápido y confuso.
Era una noche especial, las estrellas fugaces recorrían el cielo de norte a sur, de izquierda a derecha.. y ella estaba allí, sola, esperando un milagro.
Estaba enamorada y sola, no había tenido el suficiente valor para decirle a tiempo lo que sentía por él, y ahora era tarde.. no volvería y él estaba demasiado cansado para luchar por algo que nunca había sucedido, a pesar del sentimiento que le había demostrado desde la primera vez que la vio.
Ya era imposible intentar algo, estaban frustrados y casi no se hablaban. Él había decidido no quedarse mucho tiempo cerca de ella y ella lo sabía.
La luna estaba desapareciendo por la pared más ancha del frontón, una luna enorme y naranja. Era principios de julio, cuando la luna se vuelve más bella para cautivar los corazones de los románticos. “Ya no quedan románticos” se repetía una y otra vez, “han desaparecido como los cantos de sirenas”.
No podía llorar, ya no le salían lágrimas, ya no sentía nada, no podía amar nada. Se sentía culpable de haber perdido lo que realmente amaba y a quien realmente la quería.
Había reconocido varias constelaciones y seguía mirando el cielo. Cada estrella le parecía distinta al mirarla, y con el tiempo, perdían su brillo inicial. Les estaba quitando la magia de tanto observarlas y lo sabía, pero estaba tan metida en la inmensidad del universo que no se sentía con fuerzas para apartar la vista.
Tiempo atrás creía haber visto un ovni, o una luz que hacía círculos en el cielo y de golpe se paraba. Ya no sabía si era un sueño, ya no sabía diferenciar los sueños de la realidad, tiempo atrás había perdido esa capacidad.
Tenía la mirada perdida, le lloraban los ojos de cansancio. No pensaba en nada, solo miraba el cielo, ese conjunto de estrellas, nubes y emociones, porque la luna ya había desaparecido.
Solo una persona podría sacarla de su estado de abstracción y estaba demasiado lejos para poder hacerlo.
Solo una persona podría devolverla a la vida y quizás ya no querría hacerlo.
Solo una persona podría sacar el dolor de su corazón y serían dos corazones libres...
Su deseo se cumplió, un deseo que sintió en ese momento y que en ningún otro momento habría pedido si no sintiera lo que sentía. Un deseo erróneo, loco, sacado de contexto, un deseo horrible si no lo sientes: “que la luna me lleve con ella”
Desapareció, nunca se supo más de ella, pero si miras a la luna puedes ver su rostro, triste y apagado, blanco, fantasmagórico, pero tan bello que cualquiera podría enamorarse de ella.
“Las estrellas están ahí siempre, unas nacen y otras mueren como el amor, pero lo que ha existido siempre se recuerda, siempre hay constancia de ello, como la vida misma”.



Person McPerson Valarian

martes, 10 de agosto de 2010

Yo para ser feliz quiero.. ¿un camión?

Escribir es mi vida, soñar me hace inmortal, volar es mi alma y sentir es mi dicha.
Si no escribo no vivo,
si no sueño no vivo,
si no vuelo no vivo,
si no siento no vivo...
Hay cosas que nos llenan y si no las tenemos... no podemos realizarnos como personas.
Una de ellas es el chocolate (nestle, milka, valor, amaya, los ferrero..) ;D
Yo escribo para que alguien me lea, leo para evadirme, me evado para no pensar en cosas, pienso luego existo, existo porque tiene que haber de todo, de todo como sardinas, espinacas e idiotas, idiotas que no se comen pero nos encantaría morderles, morder la copa del mundo, un mundo más justo, justo como mi vecino Justo, vecino que no tiene que ser necesariamente amigo, amigos como los que tenemos, tener no es poseer, poseemos nuestra vida, vida que nació por el amor de dos personas, personas que tienen su propia historia, historias como las que yo escribo, y escribo porque quiero, puesto que querer es poder.

...

Quiero volar con mis alas de experiencia y aterrizar con mis fuertes patas de aguantar los malos tiempos.
Quiero correr con la velocidad de un caracol y respirar entrecortado al aumentar el ritmo.
Quiero nadar al son de las olas y tener branquias para aguantar el temporal sumergida.
Quiero beber hasta perder el conocimiento y despertar en la arena de la playa escupiendo agua salada.
Quiero morir 7 veces como los gatos y seguir renaciendo de mis cenizas como el fénix.
Quiero gritarle a la vida para que escuche lo que digo y capturar/secuestrar cada golpe que nos tocará recibir.
Quiero sonreírle a un sordo y cantarle a un ciego.
Quiero negociar con el recuerdo y adiestrar al olvido.
Quiero ser la viajera en el tiempo nº390.475.349.343 y regresar al año 1859 para conocer a G.A. Becquer.