¿Cuándo comenzaremos a respetar nuestro planeta?
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miércoles, 17 de noviembre de 2010
martes, 5 de octubre de 2010
*Lectura*
Cuando era pequeña no me gustaba leer. Mis tíos y abuelos me regalaban libros y yo los dejaba en la estantería acumulando polvo.
Recuerdo que hace bastantes años, mi tía "hippy guay" me compró un libro que me llamó mucho la atención, se llamaba Mary, la bruja del gato. Fue uno de los libros que me abrieron los ojos, que me enseñaron a imaginar, a volar en una escoba con Mary y su gato Mino, a viajar por distintos países en distintas épocas, que me ayudaron a descubrir realidades diferentes con dragones, elfos, magos, hadas, gnomos, enanos, brujas, reyes... con los que llegué a llorar, a alegrarme con sus victorias, a verme totalmente envuelta en la historia y no poder parar de leer en horas. A veces me pasaba la tarde entera leyendo hasta las tantas de la noche sin hacer descansos para picar algo o cenar. Desde ese momento no he parado de leer, y como no, de escribir.
Empecé escribiendo historias breves, y después, cuentos infantiles.
Me gusta escribir, sí. Pero realmente lo hago para desahogarme, para expulsar de mi cabeza todas las fantasías e historias que la llenan y no dejan espacio, a veces, para otras historias nuevas.
Algunos días despierto de sueños que tendrían suficiente argumento como para rellenar las cuatro paredes de mi habitación con un tamaño de letra normal. Sueños con miles de descripciones y ubicaciones rarísimas y absolutamente surrealistas.
Muchas veces voy por la calle y se me ocurren frases o temas para historias e inmediatamente tengo que apuntarlas en el móvil o en alguna hoja suelta para que no se me pasen por alto. Ya he olvidado muchas de las reflexiones que de golpe me vienen a la cabeza, pero lo más gracioso y odioso es que solo me vienen cuando estoy estudiando o tengo algo muy importante que hacer.
Aunque siempre encuentro un rato para escribir y desarrollar los temas.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Y sumergirme en un fantástico sueño, tan profundo como un océano. Donde pueda volar y llegar a cualquier lugar con tan sólo pensarlo. Donde pueda correr más que cualquier persona o animal y saltar las barreras que me obstruyan el camino. Despertar cada vez que el sueño se vuelva en mi contra, cada vez que las mentes malévolas se me abalancen, cada vez que el cielo se desplome sobre mi y se descomponga en miles de partículas. Combatir contra la realidad y sumergirme hasta lo más hondo de cualquier mar para sacar la cabeza al otro lado de él. Donde pueda encontrarme con los guerreros de "War of Dragon" y conocerles tal como son, con sus defectos y sus virtudes.
Y despertar cada mañana con una sonrisa en los labios porque mi mente se ha expandido, ha roto barreras, ha superado los obstáculos de la realidad y me ha introducido en un mundo absurdo, sí, pero en el que muchos quisieran entrar.
martes, 28 de septiembre de 2010
Había visto un ovni, lo había visto. Nadie me creería nunca, pero lo había visto.
He escuchado historias del fin del mundo. Cada una más pátetica que la anterior, pero hace casi un año llegó a mis oidos que el 21 de diciembre del 2012, según el calendario maya, la tierra, nuestras vidas y todo lo que contiene este planeta iba a desaparecer, que los extraterrestres vendrían a la Tierra y "algo" pasaría. Pues sí, me impactó más de lo que me habría imaginado en ese momento. Ahora, varios meses después, vivo solo para descubrir la verdad, mi vida a dejado de centrarse en las personas para centrarse en papeles, mapas estelares, informes, para descubrir que se esconde detrás de esa fecha señalada desde hace tantos siglos, para intentar salvar lo poco que queda de humano en el mundo.
Empecé leyendo de todo para informarme, pero con el tiempo y los conocimientos que iba adquiriendo comencé a ser más selectivo con los textos, a excluir los menos objetivos o fiables y manejar tan solo los que a mi parecer eran "los mejores".
Pasé de ser una persona con vida propia a una rata de biblioteca desconfiada, huraña, solitaria, abandoné todo lo que contenía mi vida para alcanzar mi gran objetivo, una meta que me costaría meses de desgaste físico y mental.
Leía cada página que tuviera que ver con el fin del mundo, extraterrestres, cambio climático, etc. Mi casa ya era un caos absoluto, todos los estantes estaban llenos de papeles impresos, fotos y anotaciones mias. Estaba afectando a mi estado anímico, el tema me superaba con creces, pero ya estabamos en 2012 y se acercaba la fecha.
Dos años atrás, la prensa inglesa había soltado la noticia de que la ONU había elegido una "embajadora extraterrestre" para tratar estos temas. La mayoria de la gente lo había pasado por alto pero eso significaba que algo estaría a punto de ocurrir, no se crean cargos así porque sí. Muchas entidades sabían algo, pero a los ciudadanos del mundo no nos daban explicaciones, a las personas que decían haber visto un ovni las etiquetaban de locos, y seguían sin informarnos de la situación. Un día más tarde la ONU y la supuesta "embajadora extraterrestre" lo desmintieron.
Hoy por hoy ya no investigo, solo espero ese día impaciente por ver que ocurre en realidad. Ya perdí demasiado tiempo y a demasiadas personas por esta causa, y ahora solo queda esperar. Quedan días para el 21 y necesito saber si he perdido una parte de mi vida o no ha sido en vano, si debería haber escuchado a las personas que me instaban a abandonar y dejar las hipotesis para los profesionales.
Egoistamente necesito que lleguen los extraterrestres y/o pase lo que tenga que pasar.
Person McPerson Valarian
He escuchado historias del fin del mundo. Cada una más pátetica que la anterior, pero hace casi un año llegó a mis oidos que el 21 de diciembre del 2012, según el calendario maya, la tierra, nuestras vidas y todo lo que contiene este planeta iba a desaparecer, que los extraterrestres vendrían a la Tierra y "algo" pasaría. Pues sí, me impactó más de lo que me habría imaginado en ese momento. Ahora, varios meses después, vivo solo para descubrir la verdad, mi vida a dejado de centrarse en las personas para centrarse en papeles, mapas estelares, informes, para descubrir que se esconde detrás de esa fecha señalada desde hace tantos siglos, para intentar salvar lo poco que queda de humano en el mundo.
Empecé leyendo de todo para informarme, pero con el tiempo y los conocimientos que iba adquiriendo comencé a ser más selectivo con los textos, a excluir los menos objetivos o fiables y manejar tan solo los que a mi parecer eran "los mejores".
Pasé de ser una persona con vida propia a una rata de biblioteca desconfiada, huraña, solitaria, abandoné todo lo que contenía mi vida para alcanzar mi gran objetivo, una meta que me costaría meses de desgaste físico y mental.
Leía cada página que tuviera que ver con el fin del mundo, extraterrestres, cambio climático, etc. Mi casa ya era un caos absoluto, todos los estantes estaban llenos de papeles impresos, fotos y anotaciones mias. Estaba afectando a mi estado anímico, el tema me superaba con creces, pero ya estabamos en 2012 y se acercaba la fecha.
Dos años atrás, la prensa inglesa había soltado la noticia de que la ONU había elegido una "embajadora extraterrestre" para tratar estos temas. La mayoria de la gente lo había pasado por alto pero eso significaba que algo estaría a punto de ocurrir, no se crean cargos así porque sí. Muchas entidades sabían algo, pero a los ciudadanos del mundo no nos daban explicaciones, a las personas que decían haber visto un ovni las etiquetaban de locos, y seguían sin informarnos de la situación. Un día más tarde la ONU y la supuesta "embajadora extraterrestre" lo desmintieron.
Hoy por hoy ya no investigo, solo espero ese día impaciente por ver que ocurre en realidad. Ya perdí demasiado tiempo y a demasiadas personas por esta causa, y ahora solo queda esperar. Quedan días para el 21 y necesito saber si he perdido una parte de mi vida o no ha sido en vano, si debería haber escuchado a las personas que me instaban a abandonar y dejar las hipotesis para los profesionales.
Egoistamente necesito que lleguen los extraterrestres y/o pase lo que tenga que pasar.
Person McPerson Valarian
viernes, 24 de septiembre de 2010
Estaba sentada en frente del televisor, mirando sin prestar atención al patético programa que había aparecido nada más encenderlo y seleccionando los lacasitos que se metería en la boca al tragar los que aun seguía saboreando. Era demasiado tarde para llamar a sus amigas pero lo prefería así. Le gustaba estar sola para pensar en lo ocurrido y ahora era uno de esos momentos en los que deseaba por todos los medios que nadie se interesara por ella. Necesitaba reflexionar, darle vueltas continuamente, analizarlo desde todos los puntos de vista posibles, y proponerse soluciones acordes con sus principios sólidos y además, sin dañar a las personas que estaban directamente involucradas en su decisión. No sería fácil, lo sabía, pero no podía dejar ningún cabo suelto.
Desde que le comenzaron a gustar los libros y leerlos, no había parado de hacerlo. Había leído sobre todos los temas escritos, desde filosofía a historia, novelas románticas, de ficción, etc. Había consolidado sus pensamientos y principios leyendo, podría decirse que a su edad era la chica mejor informada de su quinta y de las superiores.
Siempre le había apasionado el arte. Le gustaba el trabajo de los grandes arquitectos góticos, y de muchos pintores y escultores de diversas épocas.
Pero todo esto no le servía para tomar su decisión, la mayor de toda su vida.
De pequeña, se habría metido al fondo de su armario y habría estado ahí hasta que la solución se le hubiera aparecido en su mente por casualidad. Ahora eso ya no funcionaba, la solución no iba a aparecerle ante sus ojos, debía pensarlo muy bien y tener varias alternativas, planes alternativos que escoger si los demás no funcionaban.
Faltaban dos horas más o menos para el amanecer, solo quedaban los lacasitos rojos que había guardado para más tarde, no tenía sueño aunque sabía que debía dormir al menos unas horas para pensar con claridad.
La tarde se había alargado hasta el amanecer, y sabía que ya se le estaba haciendo tarde para decidir que hacer, ir o no ir.
El destino le esperaba y ella ya tenía todo más que pensado. No podía echarse atrás, había decidido ir y después, optaría por alguna de sus alternativas.
Se puso unos vaqueros y una camiseta de manga corta, cogió su mochila, cerró la puerta y cruzó la calle con toda la seguridad que le permitían sus piernas.
martes, 31 de agosto de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
CANCER
El sufrimiento se aloja en nuestros corazones y no es posible sacarlo de ahí. Nos oprime el alma, nos arrebata las fuerzas, nos hunde el rostro y acaba con nuestra alegria. Todo eso durante varios meses.. pero los últimos son aún peor. Sabes que llega el fin y no estamos preparados para aceptarlo, hemos tenido suficiente tiempo para asimilarlo, pero.. ¿quién puede aceptarlo sin más?
Sufres en primera persona el malestar del otro, su temor a la muerte, la quimio, la debilidad, el bello del cuerpo desapareciendo.. no puedes sentirte bien sabiendo lo que está por venir, no puedes sentarte a esperar, no aceptas que su apariencia cambie porque no esperabas que le pudiera ocurrir.
Le ves todos los días en la cama de ese hospital, cada mes que pasa su ausencia es más grande, le haces pequeños regalos, tarjetas, para alegrar esa habitación compartida tan vacia y triste, para que luche por salir antes de ahí..
Empiezas a pensar que tus regalos no sirven, que lleva demasiado tiempo en el hospital, que solo ve el mundo a traves de su ventana. Y los últimos meses/días de su vida te alejan de él, porque eres demasiado pequeña para entenderlo, porque prefieren que guardes un recuerdo bonito y olvides el hospital, esa habitación...... de la planta......-.
Todo está bien hasta que ocurre, la llamada de telefono, las primeras palabras desconsoladoras, las primeras lágrimas y algunos sonidos explicativos de lo que le ha ocurrido a su corazón, el por qué de su ausencia... pero lo peor es darnos cuenta de los momentos que ya no podremos compartir; de la 1ª comunión, las notas de clase, la universidad, los 18, los errores, los abrazos, las tardes en el patio,los nietos, las carreras por la casa...
Y volver a la realidad del momento, gente por todas partes, conocidos y desconocidos, otra vez lágrimas, últimas palabras de agradecimiento y amor, y silencio.
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