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lunes, 14 de febrero de 2011

"Un RAMO de Posibilidades"


Es cierto, siempre escribo sobre la misma persona, pero no me sale hacerlo con otra. Quizás sea porque de los errores se aprende y ahora me toca a mí sentir.

Tengo que dar el paso definitivo, tengo que jugarmelo todo a doble o nada, VIVIR. Necesito volver a sentirme viva y para ello, solo hay una forma que me apetezca seguir... la LOCURA.

Sentirme libre, sentirme persona otra vez, ser yo.

Poder decir lo que realmente siento en cada momento, gritarle al mundo lo que más detesto de él sin tener que esconderme de nada ni nadie.

¡Ya está bien que vaya cogiendo las riendas de mi vida! que grite, me moleste, odie y ame, explore, destruya... que vuelva a ser persona y no una autómata.

Cualquier 14 de febrero


La calle estaba llena de parejas, de corazones rojos, ramos de rosas especialmente decorados para la ocasión, bombones, escaparates repletos de ofertas para los enamorados.

Esta era la visión más favorable de la calle, lo que las grandes multinacionales habían denominado "Día de los Enamorados", lo que habían creado para engañar a los atolondrados, el día perfecto para colmar a tu pareja de regalos absurdos, de cariños que como buen amante deberías entregar cada día del año, del resto de vuestras vidas... pero no.

Día perfecto para demostrar la insensatez humana, para hacer compras exageradas.

Y al otro lado de la calle, sentado en la acera se encontraba un hombre, pidiendo para poder comer, con la cara manchada de sufrimiento, con el frio alojado entre sus huesos, con ojos tristes...

La pequeña Misaki caminaba entre estos dos extremos. La vida es injusta, el error es humano y saber enmendarlo también.

lunes, 31 de enero de 2011


De mayor quiero ser sirena y solo tener que preocuparme de no caer en las redes de nadie...

martes, 25 de enero de 2011


Papeles,

hojas sueltas,

blancas como una nube,

rebosantes de palabras,

de sabiduria,

de filosofía barata,

de dibujos..


Cartas de primavera,

olas de cariño,

cabecitas locas,

viajes a Marte,

miradas eléctricas..


No sé estar enomorada si no es contigo

jueves, 20 de enero de 2011

miércoles, 19 de enero de 2011

No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes

He pasado varios años buscando algo que tenía ante mis narices y cuando me he dado cuenta ya no estaba ahí esperando con el entusiasmo de siempre.
No solo lo he perdido, sino que no puedo decir que algún día lo tuve. Y es tarde, quizás no mucho pero lo suficiente para decir que es tarde. Que sus ojos ya no me miran, miran hacia otro lado. Que nada es lo mismo. Que el silencio es nuestra conversación. Ni muh. Y claro que me afecta, no es lo normal y cuando algo cambia surge algo nuevo, distinto y en mí ha producido ese sentimiento de pérdida total. Un vacío que antes llenaban sus palabras. Será porque aun es reciente. Pienso y pienso pero no hay perro fiel. Intento recordar si en algún momento insinuó algo, si lo dijo abiertamente, pero no hay nada. No soy adivina. Lo siento.
Recuerdo que te hablé de mis rayadas, mi pequeña manía de ponerle nombre a todo, de mis dos mitades y tú me sonreíste y me dijiste algo que no recuerdo.
Se me da bien escuchar.
Sí, es una invitación para que me lo cuentes.

Estaré atenta.
Esta vez sí.

martes, 18 de enero de 2011

Un poco de nada

Hace tiempo que quería hablar de nada en particular, pero de todo en general. Empezar o terminar un día en el blog hablando de nada pero escribiendo de todo.
Estar sola en una habitación y no pensar en nada, disfrutar del cielo nublado reflejado en la televisión apagada, la persiana a medio subir y la manta sobre el sofá.
Escuchar el sonido de las teclas mientras escribo esto y el repetido tecleo al borrar las palabras que he escrito mal y/o las que no he querido dejar.
La música de fondo de Eli.
El rugir del motor del coche que no permite que escuche más allá de él. No sabe aparcar. Ya ha apagado el motor y ha cerrado la puerta. Por fin.
Tengo sueño, me pesan los párpados, pero me gusta el sonido de las teclas e intento no apartar la vista de la pantalla.
Respiro el ácido aroma del limón del ambientador, y escucho una carcajada masculina.
Las manos no me responden y los párpados permanecen más tiempo cerrados que semi abiertos.
Necesito dormir.
Solo una cabezadita.
Solo una.
Una.