Imagen portada

Imagen portada

sábado, 4 de abril de 2020

Necesitaba esta estabilidad económica, que permitiera mi emancipación real y no a medias, sentirme realizada y autosuficiente. Una situación que fortalecería mi estado emocional, la confianza en mí misma. Creía que la había alcanzado, que estaba disfrutando de ese equilibrio que anhelaba, de independencia en todos los sentidos, de haber salido del cascaron y del nido. 
Y acto seguido, he mirado a mi alrededor y me he encontrado enlatada, de nuevo, en una habitación de apenas 10 m², con decenas de dudas temerosas bajo la cama y empolvadas, ya algunas, sobre los huecos libres de la estantería. He tirado del cabo y he encontrado inseguridades, limitaciones, desidia. Ahogada bajo un techo que condensa mi respiración y crea grietas en mi confianza. He visto colgado mi coraje en el perchero junto a las chaquetas, y permitido que la tolerancia se tornase en conformismo, en silencio cuando debería haber gritado, en anteponer las necesidades de otras personas a las mías y amoldarme a lo que quedaba, intentando no dañar. En fin, a no valorarme y no creer que merezco más. Creía que me conocía, y me veo sentada sobre la cama, escribiendo en el portátil sobre lo irreconocible.

sábado, 30 de noviembre de 2019

miércoles, 23 de octubre de 2019

Hace unos días, en una conversación por Whatsapp con mis amigas, planteábamos la dificultad de encontrar a esa persona que nos acompañaría hasta el fin de nuestras vidas. 

Tomando como referente las relaciones de nuestros abuelos y las de nuestros padres, se nos hacía casi imposible imaginarnos envejecer con una persona o al menos con una con la que hubiésemos compartido al menos un cuarto de nuestra vida. 

Finalmente, entre guasas, opiniones varias y generalizaciones típicas, llegamos a la conclusión de que, en la actualidad, se le presta más atención al estuche que al interior. 

Si ya es raro que nuestras opiniones coincidan, que hubiera una segunda lo fue todavía más. Esta vez, basándonos en nuestra situación, circunstancias y receptividad actuales, las tres coincidimos en que, paradójicamente, sería una mascota la que envejecería a nuestro lado, y que serían nuestras parejas las cambiantes y de duración limitada.

lunes, 23 de septiembre de 2019

¿Qué nos pasa que queremos creer que la explicación real es la más complicada, esa que rebuscamos e imaginamos para hacerla a nuestra medida, cuando Ockham ya se centraba en la simplicidad de esta y decía que la más sencilla era la más probable, aunque no necesariamente la verdadera? ¿Eh? 

domingo, 25 de agosto de 2019

Era tan bonita. Bonita, como me decía ella. 
En su rostro se dibujaban mil senderos, que cuando sonreía se unían formando pequeños deltas. Su piel morena, tostada por el Sol, demostraba su carácter decidido, fuerte, trabajador, ese que se hacía notar y atraía la simpatía de los demás. Bajo sus ojos vivos color café, se extendían dos surcos oscuros, que cada año se teñían un poquito más. Con el tiempo, comprendí qué las causaban, lo fuerte que había sido durante toda su vida y cómo a pesar de las circunstancias siempre fue generosa y muy querida.
Tengo tantos recuerdos bonitos con ella, tantos momentos compartidos, tanto aprendido, tanto amor que, aún, cuando esos recuerdos vuelven a mí, se me empapan las lentillas y se me escapa un suspirito, de esos que no se comen pero dejan buen sabor de boca.

martes, 23 de julio de 2019

Debe haber una razón para seguir abrazando tus recuerdos. Quizás sea por mi manía de dejar todo ordenado, y como aún no sé dónde colocarlos exactamente, los sigo manteniendo tan cerquita.
Debe haber otra razón que desconozco, por la cual, desenredar los nudos de la garganta ha dejado de ser tan doloroso como quitar los nidos que enmarañan mis pensamientos; debe ser porque sus pájaros han volado y cosa que no se cuida, acaba descomponiéndose, descendiendo hacia el olvido.
Al fin y al cabo, las penas son menos penas con chocolate y yo, de eso, tengo los armarios llenos.

domingo, 9 de junio de 2019

A veces pienso ¿qué podría darte yo si no tengo casi historia? Algunos años.
A veces se me olvidan las semanas sin verte y recuerdo el camino hasta ti.
Y otras veces preferiría haberte dicho las cosas que callé por dilatar nuestro momento, porque quizás así, ahora no estarías en mi mente.